sábado, 30 de julio de 2011
20-N ¡Que vienen los franquistas!
miércoles, 27 de julio de 2011
El CIS al servicio de Rubalcaba
A pesar de lo sucedido en las pasadas elecciones municipales y autonómicas, y a pesar de los sondeos recientes de diversos medios de comunicación (El País entre ellos) nos viene ahora el CIS a "informar" de que el efecto Rubalcaba va funcionando para los socialistas y que, vamos, de seguir así, de aquí a marzo vuelven a tener más mayoría absoluta de la que sacó Felipe González en el 82.
Nunca me he creído estas historias del CIS pues "cocinan" los resultados siguiendo las instrucciones del Gobierno de turno (más estrictas cuando el que manda es el PSOE ); pero esto ya es un cuento chino de tal calibre, que se ve que todo está realizado para servir al candidato Rubalcaba y dar moral a las huestes socialistas, desde los afiliados, hasta los dirgientes locales, pasando, ¡cómo no!, por sus medios voceros afines.
Y eso que yo siempre he dicho que el PP debería estar muy atento a la maquinaria del márketing "progre" porque puede darle la vuelta a cualquier encuesta en poco tiempo... pero esto, como diría el castizo, ya es "demasié".
A otro perro con ese hueso, señores apesebrados del CIS... y ya que estamos con recortes y ahorro por lo de la crisis y nos vienen encima con esta música de partitura "rubalcabiana", aprovecho para preguntarme: ¿Por qué no cerramos este invento más de gasto y manipulación en manos del Ejecutivo? Seguro que para cualquier necesidad del Estado, un encargo a una empresa privada demoscópica nos saldría mucho más barato y tendríamos unos resultados más completos y objetivos.
martes, 26 de julio de 2011
Amarás a tus enemigos

Voy hoy a empezar contando una historia:
En ese momento, cualquier lector de semejante artículo piensa que quien verdaderamente ha perdido la razón es el redactor del periódico. Es más, voy a ser sincero y a confesar que esta historia, está claro que nunca ha sucedido, pues ningún medio de información se atrevería a titular así el caso. Lógicamente, el desequilibrado podría ser cualquier cosa menos vegetariano... y mucho menos "ultra".
Pues bien, un tal Jesús de Nazaret, llamado Jesucristo por sus seguidores, dedicó su vida a proclamar cosas como éstas:
"También habéis oído que antes se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.’ Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padree que está en el cielo, pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos e injustos. Porque si amáis solamente a quienes os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¡Hasta los que cobran impuestos para Romaf se portan así! " (Mt. 5, 43-46)
"El primer mandamiento de todos es: ‘Oye, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’Y el segundo es: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’ Ningún mandamiento es más importante que éstos." (Mc. 12, 29-31)
Y aunque bien es bien cierto que en el nombre de Dios o de Jesús se han llegado a cometer grandes atrocidades en la historia, eso nada tiene que ver con Él ni mucho menos con sus ideas y mandamientos. Por todo ello yo me pregunto: ¿Es justo -o ni siquiera lógico- tildar de "ultra cristiano" (como si se pudiera ser cristiano en diferentes grados, para más inri) a Anders Behring Breivik, el asesino confeso de los atentados del 22 de julio en Noruega?
Un poquito de seriedad y respeto, por favor...
martes, 19 de julio de 2011
Barrialcaba o Rubanuevo

Hay algunos que de vez en cuando, en medio de un debate, se ponen muy serios, sueltan aquella frase lapidaria de que “el fin nunca justifica los medios” y se quedan tan “panchos” pensando que es una sentencia irrebatible. Yo, lo cierto es que la escucho y pongo cara de póker, como cuando alguien suelta estúpidos refranes del tipo de “en agosto frío al rostro” o “en febrero busca la sombra el perro”. Y digo que pongo cara de póker porque son frases que, no por muy solemnemente que se pronuncien, adquieren sentido:
Ni en agosto sueles tener frío en el rostro, ni en febrero acostumbra el perro a buscar la sombra ni el fin nunca justifica los medios. Es más, la mayoría de las veces el rostro suda de calor en ese mes estival, el perro se pone junto la hoguera durante las Candelas o San Blas y el fin ¡claro que justifica los medios! ¿Me puede negar alguien que el “medio” de ponerte una vacuna para inyectarte un poquito de enfermedad no justifica el “fin”? ¿O que el “medio” de sacrificarte haciendo ejercicio no justifica el “fin” de tener mejor salud? ¿O que el “medio” de ir a la Guerra de Irak o Afganistán no justifica el “fin” de tener un mundo más libre y seguro?
El fin puede o no justificar los medios; dependiendo, lógicamente, de qué medios y de qué fines se trate.
Ahora bien, cuando se trata de la Ley y de las actuaciones políticas, aquí sí que el fin nunca justifica el saltarse la Ley; ya que la única garantía que tenemos las personas de que se nos va a respetar como ciudadanos libres con nuestros derechos intactos consiste en que nuestros dirigentes cumplan estrictamente la Ley y que, en caso de que no lo hagan, un poder judicial libre e independiente actúe contra éstos. No hay otra.
Por todo ello, el buen fin de acabar con el terrorismo no justifica el medio de, saltándose la ley, asesinar a los terroristas por un lado o conseguirles prebendas y beneficios ilegales, por otro (al margen de que, para más inri, se haya demostrado que son medios inútiles).
Cualquiera de los dos tipos de acciones merecen su castigo penal y al igual que en el primer caso un Ministro del Interior de un gobierno socialista acabó entrando en una cárcel tras recibir de su Presidente de Gobierno el “abrazo de Judas”, algún que otro Ministro del Interior socialista, aunque puede que éste algo más “barbado”, tendría que estar echando sus barbas a remojar… no creo que este Presidente X tenga más gallardía que el otro señor X para no dejarlo en la estacada.
sábado, 11 de junio de 2011
De la Ley a la Ley

No seré yo quien diga que el sistema de gobierno nacido de la Transición Política Española no tenga fallos. Nuestra Constitución, con el modelo de organización por autonomías o la forma de elección de los órganos superiores del poder judicial, o nuestro sistema electoral, o ciertos privilegios que tienen nuestros políticos…, hacen que nuestra democracia haga agua por varios sitios. Aun así, aquello, en mi opinión, fue todo un éxito. Ojalá, como me gusta repetir, nuestros políticos actuales tuvieran la mitad de valentía que tuvieron aquéllos; otro gallo nos cantaría y ya tendríamos tapadas esas vías de agua desde hace años.
Muchos han dado razones (la mayoría ciertas) del porqué de aquel éxito: Desde los que afirman que lo fundamental fue la figura del Rey o la de Adolfo Suárez, a los que resaltan que lo importante estuvo en la generosidad de los procuradores franquistas haciéndose el "harakiri político", o los que le dan el mayor protagonismo a la madurez del pueblo español, etc., etc. Yo, estando de acuerdo con todos esos argumentos, sin embargo, cada vez que pienso en la Transición y en su éxito me viene a la mente una frase que creo que fue su guía y que, como no podía ser de otra manera, la pronunció y llevó a cabo D. Torcuato Fernández Miranda: “De la Ley a la Ley a través de la Ley”. De esta forma, sorprendentemente para todo el mundo, se pasó de un régimen de dictadura autoritaria que llevaba 38 años instalado a uno democrático en sólo tres años… sin guerra civil y sin ningún enfrentamiento serio entre españoles.
Ahora, treinta y tantos años después, un grupo muy heterogéneo de personas que se autodenominan “Democracia Real Ya” o “Movimiento del 15M” quiere, basándose principalmente en unas ideas de izquierda algo trasnochadas, imponer algo así como una “regeneración democrática”, o al menos, así lo llaman. Para eso, organizan manifestaciones, concentraciones o acampadas claramente ilegales al no tener (ni siquiera pedir) el permiso de la autoridad competente necesaria cuando, como es lógico, se altera el normal orden público. También intentan, recordando a aquel Teniente Coronel de bigote, entrar por la fuerza en el Congreso de los Diputados, o acceder violentamente a la sede de la CEOE o, últimamente, protestar ante las puertas de los Ayuntamientos al grito de “no nos representan”; arrogándose ellos, eso sí, no sé qué representación nacida, a lo sumo, de un apoyo de un 0,1% de la población en unas redes sociales de internet con fines más lúdicos que de otra cosa.
No creo, sin entrar en sus razones o fines, que pudieran tener en algunos casos buena intención, que sea el camino adecuado.
En realidad, hay países con diferentes niveles de democracia y, posiblemente en todos se puede y se debe avanzar en un mayor desarrollo de ésta. Para ello, en España también por supuesto, seguro que será necesario que la población “empuje” a unos políticos más bien acomodados en este statu quo y claramente con pocas ganas de “regeneraciones”; pero esto debe discurrir bajo unos cauces estrictamente legales si de verdad se quiere progresar y no volver a siglos pretéritos donde todo acababa con la guillotina o el paredón. Está claro que hoy en día para que de verdad exista democracia, en el nivel que sea, debe existir una condición sine qua nom que no es, para mí, aquello del voto, sino el imperio la Ley por encima de todo.
Señores de la “Democracia Real Ya”, desde mi modestia, sólo les quiero mandar un mensaje: Reflexionen sobre aquello que nos dice el conocido refrán de “consejos vendo y para mí no tengo”.
jueves, 2 de junio de 2011
Yo creo en la política de principios, no en la política de estrategias
sábado, 28 de mayo de 2011
Pirro y Monago

Los comentaristas deportivos, quizás acuciados por la necesidad de hablar mucho durante mucho tiempo, son una fuente de ejemplos del incorrecto uso de nuestra lengua; con expresiones del tipo de “el Cáceres gana de tres” o “golpea con pierna derecha y sale por línea de fondo”, donde parece claro que el voraz apetito léxico les hace deglutir palabras, especialmente artículos. Deben ser como la sal en las comidas, que les da un regustillo sabroso en su paladar, o al menos, es lo que siempre pienso cuando les oigo hablar así.
Al mismo tiempo, también han implantado expresiones muy suyas que ya se han consagrado como tales en su particular jerga. Así, fusionan aquello de las “espadas en alto” como en la batalla del vizcaíno con el Quijote, con dejar el estoque “en todo lo alto” que hace el buen matador de toros, para emplear lo de que “las espadas están en todo lo alto” cuando los equipos contendientes están igualados o cuando están a punto de iniciar su enfrentamiento.
De entre todas ellas, la que más me llama la atención es la de la “victoria pírrica”. No sé quién fue el primero que confundió “pírrica” con “mínima”, pero consiguió tener un gran éxito entre sus colegas, siendo ya muy usual utilizar ese adjetivo cuando un equipo gana un partido por una diferencia muy escasa y, generalmente, de poco tanteo. Quizás, cualquiera creería que habría que recomendarles a estos periodistas deportivos que leyeran algo de la historia del rey de Epiro, pero yo no soy nada purista con estas cosas y tampoco está mal que la lengua se enriquezca con nuevos términos aunque estén basados en un error; como por ejemplo el haber convertido en esdrújulo el galicismo “élite” al dar por supuesto que el acento en francés tiene la misma misión que en castellano.
Así pues, y aun sabiendo que las “victorias pírricas” se refieren a aquéllas que no merecen la pena conseguir porque su alto coste es muy superior al beneficio propio de ésta, quiero utilizar esta expresión para explicarle al Sr. Monago, candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Extremadura, cómo han sido los resultados de las últimas elecciones autonómicas a esta Comunidad. Quizás con esto pueda pecar de algo de soberbia, pero es que leyendo el artículo que ha publicado en Libertad Digital, parece que el Sr. Monago se siente muy satisfecho con unos resultados en los que yo, de verdad, no encuentro el motivo de su satisfacción.
La victoria del PP en Extremadura ha sido, ciertamente, pírrica, y no en el sentido puro de que ha significado un alto coste, sino en el sentido que también se le da de que no ha servido para nada; porque, sin menospreciar el trabajo del candidato y el del PP en general en Extremadura, muchos de esos votos se deben (sobre todo los nuevos) a la desastrosa política económica que ha desarrollado el Gobierno Central y a sus desbastadoras consecuencias; por lo que si con esta situación no consiguen mayoría absoluta, que es lo que necesitan para gobernar, 28 años serán sólo el inicio del régimen socialista que ahora sufrimos en Extremadura.
Hay que espabilar, Sr. Monago y a esto no se le puede llamar victoria, porque estoy seguro que seguiremos viendo a la izquierda en los organismos públicos, desde la Presidencia de la Junta hasta la última Consejería. ¿O cree que los de IU le van a permitir gobernar? Mucho lo dudo.
Quizás –no lo sé- si su partido (y usted) hubieran estado al lado de las víctimas del terrorismo, en lugar de escondidos en agendas inventadas; haciendo una verdadera oposición a nivel nacional o presentando una moción de censura en el Congreso, otro gallo le cantaría...a usted, al PP de Extremadura y, sobre todo, a los extremeños.
